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Indirectas Directas [8059]

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Indirectas Directas [8059]

Mensaje por Gokudera Hayato el Dom Ene 09, 2011 4:55 am

Bien, nuevo one-shot xD, de KHR y de 8059 (Yamamoto x Gokudera)
¿Qué me llevó a escirbir algo como esto? No tengo la más mínima idea, solo sé que nació y ya ni lo controlé xD
Espero que les guste :3
Advertencias: Hayato ególatra, la parte del final fue un enriedo pero no lo pude cambiar. Alusión a todos x Gokudera (o al menos eso cree él xD)

Indirectas Directas
~8059~


San Valentín… ¿Qué diablos significaba esa fecha? ¿Acaso debía ponerle un circulito rojo en el almanaque y andar fregando con eso durante TODA la maldita semana anterior? ¿O quizás ponerse un delantal rosita y empezar a hacer chocolates y joder todo el día persiguiendo a ese idiota para que se los comiera?

A sus veintitantos años, Gokudera Hayato, un medio italiano viviendo en Japón, un engreído de primera que se amaba cuando miraba al espejo y peinaba con falso desinterés su plateado cabello. Cierto que era muy diferente a su yo de diez años atrás, pero eso no quitaba que se olvidase de ciertos detalles.

Como las fechas cursis, los aniversarios, los cumpleaños, solo no se le pasaban las fechas en donde Juudaime le mandaba postales de felicitaciones, como Año Nuevo o Navidad. El resto del tiempo, se podía decir que “Haya-chian” (Como lo llamaba el imbécil de su mejor amigo cuando le quería hacer rabiar) vivía en su propio mundo donde el oxigeno era nicotina y las nubes tenían forma de calaveras y huesos.

Por ello cuando llegó a las oficinas ni se percató del ambiente rosa o de los cuchicheos a sus espaldas. Ni de los suspiros o indirectas…

Ni siquiera se dio por aludido cuando el imbécil de Byakuran llegó al ascensor justo en el momento en que cerraba las puertas para tirársele encima y fregar con el “Haya-chian” y sus intentos de meterle mano de la mejor y más rápida manera.

Después de todo, Byakuran siempre era así, fuera sábado, Domingo, feriado, o Navidad. Solo quería meterle mano. Y sinceramente Hayato empezaba a plantearse con seriedad si Byakuran estaba bien de salud o si simplemente necesitaba un polvo.

Porque vale que él, Gokudera Hayato, era irresistible, un ser perfecto en toda la extensión de la palabra. PERO eso no quería decir que cada día tuviera que soportar un intento malsano y traumático de violación.

Quizás le pediría a Irie, ese idiota pelirrojo del segundo piso, que le hiciera un favor y se lo volteara.

Sin importarle las reglas de no fumar dentro del edificio, encendió un cigarrillo mientras hacia malabares para abrir la puerta de su oficina mientras tenías las manos llena de papeles, carpetas, una taza de café y por alguna razón que no entendía, una flor de un colorido rojo que Hibari casi le había hecho tragar cuando pasó a buscar los papeles de la próxima campaña publicitaria de los productos de las Empresas Vongolas. Una campaña de…ropa interior.

Y, sinceramente, estaba muy tentado en hacer él mismo uno de los modelos. Quizás también los otros idiotas podrían hacerla. Tendría que usar todas sus dotes de manipulación y aprovechar las circunstancias para convencerlos, pero estaba seguro que lo conseguiría.

No por nada era Gokudera Hayato, el vicepresidente de la Compañía.

Sorbió su exquisito café negro mientras leía los informes, completamente ajeno a todo mientras su cigarrillo se consumía en el cenicero junto a su mano. Se le pasaba algo, y tenía la sensación de que era algo gordo.

O mejor dicho, algo pesado y empalagoso. Pero no podía saber con exactitud qué carajos era.

Tres cuartos de hora más tarde y dos litros de café y vaya a saber cuántos cigarrillos encima, Hayato había terminado por resignarse a no captar lo que pasaba ese día.

En una mesita junto a la puerta de su oficina, se apilaban las flores de todos los colores que recibía, las notitas o cartas que ni siquiera se molestaba en abrir y alguna que otra caja de chocolates.

Alrededor del mediodía se decidió a ir a dar un paseo por las demás oficinas, con la excusa de que necesitaba buscar algunos papeles. Iba fumando, por supuesto, y con las manos en los bolsillos de sus negros pantalones de vestir.
A cada oficina que asomaba su rostro elegante y hermoso junto a sus ojos verdes indiferentes y chusmas, escuchaba cosas que prefería ignorar por el resto de su vida.

Declaraciones de amor, propuestas indecentes…gemidos.

WTF! ¡Gemidos! Eso era increíblemente surrealista. Vale, él tenía la fantasía erótica de hacerlo en el escritorio de Juudaime, pero eso era sólo una fantasía…

No iba a hacerlo…aunque…si le dieran la posibilidad…

Sacudió la cabeza, continuando con su camino y tratando de ignorar la imagen que le quedó grabada en la mente de Mukuro follando con Chrome contra la ventana de su despacho. Cierto era que la chica tenía un muy buen cuerpo y que él le hubiera hecho ya muchos hijos si tan solo le gustasen las mujeres.

Esquivó a posta la oficina de Byakuran y la de Hibari, y se internó en el ala de deportes de la Compañía.

No sabía por qué diablos existía esa ala en una compañía que se dedicaba mayormente al trabajo… de comerciar con mercancías.

Con cualquier tipo de mercancías.

Suponía que Juudaime se sentía culpable de que Yamamoto, ese estúpido, estuviese alejado del deporte que siempre adoró por seguir a la Familia.

Así que al menos le permitía entretenerse encargándose de los equipos del cual Vongola era patrocinador.

Con el aburrimiento a flor de piel, se asomó a la oficina de ese idiota, encontrándolo sentado detrás del escritorio con un enorme ramo de rosas rojas y acomodándolas con una expresión en el rostro que le causó tanto repugnancia como vergüenza ajena.

Porque… ¿Quién diablos podría jactarse de gustarle una expresión tan cursimente embelesada?

Chasqueó la lengua mientras entraba y se apoyaba contra la puerta de la oficina, después de haberla cerrado, claro estaba.

--¿Qué mierda haces, idiota?-preguntó con su típico tono malhumorado y altanero, cruzado de brazos frente a su pecho y admirando la expresión de susto que logró sacarle a ese imbécil.

Yamamoto Takeshi, 24 años, 1,88 de estatura y cicatriz en el mentón. Japonés de origen, ojos marrones y cabello negro y corto. Un idiota de sonrisa enorme y sin doble cara. De ese tipo de personas que es sumamente difícil de encontrar hoy en día.

--Haya…digo, Gokudera, ¿qué haces aquí?-dijo escondiendo patéticamente el ramo de rosas detrás de su espalda mientras formaba en su rostro esa patética y estúpida sonrisa de brillantes dientes blancos.

Por supuesto que él, Gokudera Hayato, 24 años, 1,80 de estatura y un serio problema con los explosivos y obsesionado con los ruidos fuertes no admitiría nunca que Yamamoto le…atraía.

De una forma bizarra. Es decir…

No quería acostarse con él, y eso era para sí mismo, algo bizarro e irreal. Como si lo que buscara del otro fuera cariño, amor, y no lo que siempre vio en sus demás parejas.

Después de todo, él seguía siendo como un lobo solitario con rencor y temor de abrirse a los demás.

--Puedo andar por donde quiera- se hinchó con fanfarronería mientras se acercaba y se sentaba en un borde del gran escritorio de Takeshi.- Soy el mano derecha de Juudaime.

Como siempre que salía con esas cosas, ese idiota tenía que replicar.

--¿Enserio?-dijo con una risa un tanto nerviosa- Pensé que el mano derecha era yo y que tú solo eras el omóplato.

--Eso serás tú, imbécil-dijo mordiendo con fuerza el filtro de su cigarrillo y tirándole a posta las cenizas sobre el suelo de fina alfombra azul.- Esa discusión quedó zanjada hace tiempo. Llegamos al acuerdo que yo era la mano derecha y tú un moco de la nariz de Juudaime.

Y Yamamoto volvió a reírse como idiota, fijando sus ojos marrones levemente melancólicos en el perfil malhumorado de Hayato.

--¿Cuándo llegamos a ese acuerdo? Por lo que recuerdo estábamos discutiendo eso cuando Hibari nos interrumpió y nos molió a golpes por andar perturbando la paz de la escuela.

No pudo evitar que un estremecimiento le recorriera de punta a punta, al igual que a Hayato, por lo que pudo apreciar por la manera en que se rascaba la nuca.

--Ese tipo es un antisocial amargado y raro.-comentó como si él mismo no lo fuera.- Hoy me regaló, o mejor dicho casi me hace tragar, una flor escarlata. No sé que flor es, pero lo raro es que él me la dio.

Abrió sus ojos increíblemente verdes, fijándolos en el rostro usualmente tranquilo de Yamamoto. Por supuesto que en esa ocasión no era diferente, salvo porque la sonrisa se había teñido de un toque sádico y sus ojos brillaban con algo parecido a la furia o el enojo.

--En realidad, casi todo el mundo estaba raro hoy-siguió comentando al ver que el otro no decía nada.- Bueno, no es raro que

Byakuran ande en su mundo de dulces, que Irie esté hundido en la red o Spanner con sus inventos de robótica bizarros, o Hibari sentado en la azotea con Hibird. Lo raro es que todos andan extrañamente acaramelados. Solo con decirte que Mukuro estaba
follando con Chrome contra el cristal de su oficina.

Yamamoto parpadeó con rapidez, como sin captar del todo. Bueno, eso no era extraño, después de todo, seguía siendo el idiota del
baseball que fue en la secundaria.

--Que Mukuro y Chrome estén haciendo el amor como conejos no es nada raro. Creo que a Mukuro le entraron ganas de ser padre.

Rieron los dos, totalmente divertidos ante la imagen de ese tipo cambiando pañales. Después de todo, Mukuro era el más sádico de todos después de Hibari.

--¿Para quién son las rosas?-preguntó al fin, con sus ojos verdes malignamente regocijados al ver como Takeshi se tensaba de inmediato.

--Pa-para…-se calló, mirando ese rostro regocijado por su incomodidad. Y frunció el ceño, sintiendo como sus mejillas enrojecían a un punto increíblemente alto.

--Para alguien especial que…que siempre estuvo para mí, que aunque es malhumorado, malhablado, que me quiera matar a golpes yo…le quiero en verdad. Es-es decir…yo….

Gokudera no le escuchaba. Lo sabía por la expresión ida que tenía en esos momentos, como si se hubiera desconectado totalmente de él y pasado cuando no escuchó lo que quería escuchar.

--Vale-se levantó, cogiendo las rosas y comenzando a caminar hacia la puerta.- Se las daré a Hibari. Seguramente le alegrará saber que le tienes tanto aprecio como para convertirte en su comida especial de hoy.

Y se fue, dejando a Yamamoto con un sabor horrible de boca y un miedo irracional creciéndole en el estómago.

¿Cómo mierda era que Hayato no entendía las indirectas cuando se las decía? ¿No que el idiota era él mismo, Yamamoto, y que Gokudera era el genio de los Vongola?

Se rascó la nuca, resignado a que cada San Valentín fuera totalmente inherente a Gokudera y que pasase de todas las declaraciones. Al menos le dejaba el alivio de que no captaría las de Hibari o Byakuran, pero aún así…

Tendría que ser mucho más directo.

Y, con una sonrisa sádica en los labios, Yamamoto comenzó a planear la manera perfecta de infiltrarse en el departamento de Gokudera, en su ducha y hacerle ver de una y mil maneras todas esas cosas que por tantas veces trató de decirle de una manera
romántica y sentimental.

Ni hay que decir que Hayato terminó con un dolor enorme en la zona de la espalda baja, en palabras de Yamamoto, en la zona de gloria de su cuerpo, con un malhumor extremo y unas ojeras extra grandes cuando fue a trabajar.

Y, cayendo al fin que ayer había sido un día especial, en su retorcida mente, comenzó a odiar en secreto el San Valentín.

Porque ese puto día fue cuando su orgullo fue pisoteado por Yamamoto el desflorador de Namimori.

Oh, sí, porque el imbécil no se conformó con por fin haberle hecho entrar sus indirectas de una manera sádicamente directa, sino que también lo pregoneó a los cuatro vientos, que Hayato le pertenecía como nunca antes a ninguna persona.

Maldito idiota, y maldito él mismo por no haber captado antes que día era y de las indirectas de Yamamoto y así salvarse de ser la burla de la Familia durante varios meses después.

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Re: Indirectas Directas [8059]

Mensaje por Yamamoto Takeshi el Mar Ene 11, 2011 9:53 pm

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD Me gusto mucho el toque comico que le diste al final al 8059. La verdad es que la narracion se me hizo un poco extraña, como si no terminase de meterme de lleno en la historia, pero a decir verdad me parecio divertida y entretenida :_________

A ver si tienes mas!
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Re: Indirectas Directas [8059]

Mensaje por Gokudera Hayato el Mar Ene 11, 2011 9:57 pm

La verdad es que cuando lo escribí -hace casi un año- estaba REALMENTE rara xD porque asdasd, cuando hace calor casi ni duermo, ni como, y sale lo que sale ._.

Esta cosa la escribí principalmente en un momento random

Lamento si no llegó a tener ese toque que se necesita para meterte en la historia xD lo hice porque nació en un momento random y lo dejé así x3
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Re: Indirectas Directas [8059]

Mensaje por Yamamoto Takeshi el Mar Ene 11, 2011 10:14 pm

Si lo entiendo, todos tenemos historias randoms, no he utilizado el termino adecuado. Es que la historia es demasiado random como para encuadrarla dentro de la historia, no se si me entiendes XD No era exactamente lo que dije, era eso. Pero que vamos, que divertida es un tanto.
El pobre Gokudera.. Aunque a lo mejor no es tan pobre e_e
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Re: Indirectas Directas [8059]

Mensaje por Gokudera Hayato el Mar Ene 11, 2011 10:18 pm

Sap, te habia entendido y por eso intenté justificar mi narración fail (?)

xDD mi época de escribir fics terminó hace un tiempo atrás y más con la 8059, he escrito de otros fandoms aunque no sé si se pueden publicar aquí °-°
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Re: Indirectas Directas [8059]

Mensaje por Yamamoto Takeshi el Sáb Ene 15, 2011 11:32 am

o.o Pues la verdad es que no tengo ni idea, no se si esto es en plan general o solo KHR.. A pesar de que diga "zona libre" XD
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Re: Indirectas Directas [8059]

Mensaje por Dino Cavallone el Sáb Ene 15, 2011 1:45 pm

-Se cuela-
Claro que se pueden~ Son fanfics de todo Tipo Hayato-kun~
Amé como escribes *^*
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Re: Indirectas Directas [8059]

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